Institut Alba - Psicología, Pedagogía y Logopedia
 
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Código Deontológico

Los profesionales de la psicología somos una parte activa e influyente de la sociedad, con la cual estamos muy comprometidos. La psicología y su ejercicio promueven la investigación, el aumento del bienestar y el beneficio social y ético. Este código deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña se hace eco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas como fuente de inspiración y mejora de la praxis y de las inquietudes de sus integrantes.
El código deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, que es obligatorio para todos sus miembros, establece un marco de principios generales, así como principios específicos para el ejercicio de la profesión. Sus objetivos son la orientación del ejercicio profesional, la promoción de la responsabilidad, la integridad profesional y el respecto a los derechos y a la dignidad de las personas.

 
PRINCIPIOS GENERALES

La beneficencia y la no-maleficencia
La psicología se ejerce en un ámbito circunscrito por los principios de beneficencia y de normal eficiencia. El primero establece que los profesionales de la psicología tienen un compromiso hacia la promoción y la protección de los intereses legítimos de los usuarios, así como con el bienestar físico, psíquico y social de las personas, de los grupos, de las organizaciones y de las comunidades.
Consiguientemente, uno de los deberes prioritarios es evitar cualquier intervención que haga daño o cause un daño sea por acción o por omisión.

La responsabilidad
Las actividades profesionales de la psicología se tienen que desarrollar con responsabilidad profesional y científica hacia las personas, los grupos y la sociedad en general. Igualmente, se tienen que llevar a cabo cumpliendo las normas deontológicas, aceptando las obligaciones y reconociendo la responsabilidad que establecen.
Los profesionales de la psicología tienen que mantener una formación continuada a lo largo de su ejercicio profesional.

La integridad
Los profesionales de la psicología tienen que promover la exactitud, el rigor y la veracidad en el ejercicio y en la enseñanza de la psicología, y también en la investigación en este campo.
Las relaciones con los usuarios se tienen que basar en el respeto y se tienen que regir por el principio de honestidad. Se tienen que abstener de prácticas que supongan la falsedad, el engaño voluntario, el fraude, los subterfugios, las omisiones intencionadas, las afirmaciones no fundamentadas, como también cualquier práctica no prudente ni íntegra.
No tienen que contribuir a ningún tipo de intrusismo profesional ni  tienen que permitir a personas que no tengan la formación necesaria para el ejercicio legítimo de la psicología.

La justicia
La actividad profesional de la psicología se tiene que desarrollar de una manera equitativa y justa sin ninguna clase de discriminación, sea individual o col-lectiva, sea cultural, de edad, de género, de raza, de etnia, de religión, de orientación sexual, de capacidad, de lengua y de condición socioeconómica o de cualquier otra.
Los profesionales de la psicología, en el ejercicio de sus funciones en el ámbito de las instituciones públicas, tienen que utilizar con equidad los recursos y tienen que respetar el criterio de igualdad de oportunidades.

La legalidad
En la actividad de la psicología hay que respetar estrictamente el derecho de los individuos a la privacidad, a la confidencialidad y a la autonomía personal.
La actividad de los profesionales de la psicología se tiene que desarrollar sometiéndose totalmente a la legalidad internacional, nacional y autonómica, así como a las normas que regulan la profesión.

 

Norma 1. De la competencia profesional

Artículo 1. El código deontológico de la profesión de psicólogo está destinado a servir como regla de conducta profesional en el ejercicio de la psicología en cualquier de sus modalidades. El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña tiene que valorar, de acuerdo con estas normas, el ejercicio de la profesión de sus colegiados.
Artículo 2. La actividad del psicólogo se rige, por encima de todo, por los principios de convivencia y legalidad que se han establecido democráticamente en Cataluña, en el Estado español y por los organismos internacionales, y que se tengan que aplicar.
Artículo 3. El psicólogo tiene que tener en cuenta, en el ejercicio de su profesión, las normas implícitas y explícitas que rigen el entorno social donde actúa, tiene que considerarlas como elementos de la situación y tiene que valorar las consecuencias que tenga en su actividad profesional la conformidad con estas normas o el hecho de desviarse.
Artículo 4. El profesional de la psicología, en el ejercicio de su profesión, tiene que ser
independiente y tiene que rechazar todo tipo de impedimentos u obstáculos para su independencia profesional y para el ejercicio legítimo de su profesión dentro del marco de los derechos y deberes que definen los estatutos y el código deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña.
Artículo 5. En el ejercicio de la profesión, el psicólogo está obligado a respetar los principios comunes a toda deontología profesional: el respecto a la persona, la protección de los derechos humanos, el sentido de la responsabilidad, la honestidad, la sinceridad con los clientes, la prudencia en la aplicación de los instrumentos y de las técnicas, la competencia profesional y la solidez de la fundamentación científica de sus actividades profesionales.
Artículo 6. El psicólogo tiene que ser sumamente cauteloso, prudente y crítico en su intervención profesional respecto a nociones y términos que fácilmente pueden degenerar en etiquetas devaluadoras y discriminatorias.
Artículo 7. El psicólogo no puede utilizar su posición en la relación profesional como situación de poder o superioridad en beneficio propio o de terceros.
Artículo 8. El psicólogo tiene que defender, prescindiendo del lugar y de la posición que ocupe, su independencia respecto al uso de sus conocimientos y a la aplicación de las técnicas que le son propias.
Artículo 9. Es un deber ético del profesional de la psicología de actualizar su formación y sus conocimientos dentro del ámbito de sus competencias. Tiene que conocer los límites de su competencia profesional y los de los procedimientos y métodos de la profesión, que tiene que utilizar con la debida cautela, y los de los resultados. Igualmente, tiene que evitar falsas expectativas.
Artículo 10. Constituye una transgresión de la normativa profesional de atribuirse una titulación académica que no se posee, así como una especialización para la cual no se tiene la capacidad necesaria.
Artículo 11. El psicólogo tiene que velar por el prestigio, por el respeto y por el uso adecuado de los términos, de los instrumentos y de las técnicas propios de la profesión.
Artículo 12. El profesional de la psicología tiene que asegurarse que su estado emocional, mental y físico no afecta su capacidad para proporcionar un servicio psicológico competente y, si no es así, tiene que buscar asesoramiento profesional.
Artículo 13. En el ejercicio forense, los psicólogos tienen que estar familiarizados con las normas judiciales o administrativas que rigen su tarea. Igualmente, tienen que tener una formación especializada.
Artículo 14. Si surgen nuevas áreas para las cuales todavía no hay pautas de capacitación universalmente reconocidas, los psicólogos tienen que tomar las medidas necesarias para asegurar la competencia en su tarea y para proteger de cualquier perjuicio los clientes/pacientes, los estudiantes, los participantes en investigaciones, las organizaciones y otros.
Artículo 15. En casos de emergencia, todos los psicólogos tienen que dar atención a individuos para los cuales no hay disponibles otros servicios de salud mental, únicamente para asegurar que la atención no los es negada. Los servicios tienen que ser interrumpidos tan pronto como la emergencia haya concluido o los servicios especializados sean disponibles.

 

Norma 2. De las relaciones con los usuarios

Artículo 16. El psicólogo no tiene que ejercer, no tiene que contribuir a ejercer ni tiene que encubrir prácticas que atenten contra la libertad y la integridad física y psíquica de las personas. La intervención directa en actas de tortura y de maltrato o la cooperación en estos actos, además de ser un delito, constituye la violación más grave de la ética profesional.
Artículo 17. El psicólogo, en la prestación de su servicio, no tiene que discriminar personas y/o grupos por razones de edad, de sexo, de cultura, de nacionalidad, de nivelsocioeconómico, de raza, de religión, de idioma, de orientación o identidad sexual, de discapacitado o de cualquier otra diferencia. Si en el decurso de la intervención considerara que las características personales y/o ideológicas del usuario entran en una contradicción grave con las propias, tiene que abstenerse de su intervención.
Artículo 18. El profesional de la psicología tiene que respetar las opciones y los criterios ideológicos, morales y religiosos de sus clientes, sin perjuicio de su cuestionamiento, si es necesario, durante su intervención.
Artículo 19. El profesional de la psicología tiene que revisar periódicamente los objetivos terapéuticos con los usuarios. Si las circunstancias de la intervención cambian, hay de hacer las modificaciones pertinentes.
Artículo 20. Si el usuario solo-licita información sobre su proceso o resultados de una valoración, el profesional de la psicología le tiene que proporcionar la información pedida o los resultados solicitados.

 

Norma 3. De las relaciones con otros profesionales

Artículo 21. El psicólogo no tiene que hacer nunca maniobras ilegales o fraudulentas destinadas a conseguir que le sean confiados casos de determinadas personas. Se considera una falta ética que aproveche la situación de trabajar en una institución para obtener casos para su práctica privada.
Artículo 22. El psicólogo no tiene que avalar ni de encubrir con su titulación la práctica profesional de personas no tituladas en psicología. Así mismo, tiene que denunciar los casos de intrusismo de que se entere.
Artículo 23. El psicólogo tiene que informar el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña del hecho que tiene conocimiento de acciones no éticas o de la vulneración deontológica de otros colegiados.
Artículo 24. Sin perjuicio de la crítica científica que estime oportuna en el ejercicio de su profesión, el psicólogo no tiene que desacreditar col-legues u otros profesionales que trabajen a partir de los mismos principios teóricos y/o metodológicos o de otros. Tiene que hablar con respecto de las escuelas y de las clases de intervención que disfrutan de credibilidad científica y profesional.
Artículo 25. Si los objetivos de la práctica profesional del psicólogo confluyen con los de otros profesionales, es conveniente y, en algunos casos, necesaria la colaboración interdisciplinaria, sin perjuicio de las competencias y los conocimientos de cada uno de ellos y evitando la duplicidad innecesaria de las acciones.
Artículo 26. El profesional de la psicología puede negarse a aceptar hacer simultánea su intervención con la de otro profesional. No tiene que interferir en las intervenciones iniciadas por otros psicólogos.

 

Norma 4. De la intervención

Artículo 27. El psicólogo tiene que rechazar de intervenir si hay indicios serios que su participación puede ser mal utilizada o utilizada en contra de los intereses legítimos de las personas, los grupos, las instituciones y las comunidades.
Artículo 28. En el ámbito de las organizaciones, el profesional de la psicología tiene que mirar de acercar las necesidades de estas a las de las personas objeto de su intervención.
Igualmente, tiene que cooperar con la organización con relación a sus objetivos siempre que no sean contrarios a los principios generales y específicos del código deontológico.
Artículo 29. Al aceptar una intervención sobre personas, grupos, instituciones y comunidades, el psicólogo los tiene que informar adecuadamente de las características esenciales de la relación establecida y los objetivos que se propone.
Artículo 30. El psicólogo no tiene que prolongar innecesariamente su intervención y lo tiene que finalizar sea porque ha logrado los objetivos propuestos o bien porque le carecen recursos o capacitación para conseguirlos. En este caso, tiene que informar de la posibilidad que la intervención sea continuada por otros profesionales.
Artículo 31. El psicólogo tiene que tener una cura especial a no crear ni mantener unas falsas expectativas que posteriormente sea incapaz de realizar profesionalmente.
Artículo 32. El psicólogo no tiene que provocar situaciones confusas en que su papel y sus funciones sean equívocos o ambiguos. Tiene que tener en cuenta las causas de recusación que establece la ley y tiene que rechazar las intervenciones que sean incompatibles.
Artículo 33. En toda evaluación, los psicólogos se tienen que abstener de hacer valoraciones sobre personas no exploradas directamente.
Artículo 34. En el proceso de evaluación, el psicólogo tiene que utilizar técnicas e instrumentos con una validez y una fiabilidad establecidas que permitan de ser aplicadas en la población objeto de la intervención. En caso de que la validez o la fiabilidad no haya sido contrastada científicamente, el psicólogo tiene que describir las limitaciones de sus resultados.
Artículo 35. Los psicólogos tienen que basar las valoraciones contenidas en sus informes, referidos a cualquier ámbito de intervención, en información y en técnicas adecuadas para fundamentar sus conclusiones. Sólo pueden ofrecer valoraciones de las características psicológicas de un sujeto después de una exploración adecuada. Si la exploración directa es inviable, tiene que reflejar en los resultados las posibles limitaciones de su estudio.
Artículo 36. La intervención mediante las TIC no exime del cumplimiento de los principios éticos del código y de la normativa colegiales.
Artículo 37. El profesional de la psicología que desarrolle la intervención mediante las TIC está obligado a identificarse y a acreditar su competencia profesional. Igualmente, se tiene que pedir la identificación del usuario.

 

Norma 5. De la obtención y uso de la información

Articulo 38. La información que el profesional de la psicología reúne en el ejercicio de su profesión está sometida a la confidencialidad, de la cual sólo está eximido por un consentimiento expreso del usuario o por supuestos legales. Igualmente, en caso de utilizarse para finalidades docentes o de investigación, se se tiene que asegurar que no sea posible la identificación de la persona, grupo o institución de la cual se trata.
Artículo 39. En el proceso del consentimiento informado hay que informar de los límites de la confidencialidad. Se considera como límite, además de los establecidos por la ley, el posible riesgo grave para el usuario mismo, para terceras personas o para el profesional mismo.
Artículo 40. En todo tipo de intervención profesional, tanto presencialmente como por vía de transmisión electrónica u otras vías de comunicación, el psicólogo tiene que obtener el consentimiento informado del individuo o de los individuos utilizando un lenguaje comprensible para la persona o para las personas. En caso de menores o personas incapacitadas para dar un consentimiento informado, el psicólogo tiene que facilitar una explicación adecuada a su capacidad. En la tarea pericial y/o en intervenciones hechas en el marco de las administraciones públicas, se tiene que informar adecuadamente de los límites de la confidencialidad.
Artículo 41. Las enumeraciones o listas de sujetos evaluados donde consten el diagnóstico y datos de la evaluación que sean requeridas por otras entidades en orden a la planificación, a la obtención de recursos o para otras finalidades se tienen que entregar sin el nombre ni los datos de identificación del sujeto, siempre que no sean estrictamente necesarias.
Artículo 42. El psicólogo no tiene que utilizar en beneficio propio ni de terceros, ni en perjuicio del interesado la información que adquiere en el ejercicio profesional.
Artículo 43. La exposición oral, impresa, audiovisual o de otro tipo de casos clínicos o ilustrativos con una finalidad didáctica o de comunicación o divulgación científica tiene que hacerse de forma que no sea posible la identificación de la persona, del grupo o de la institución de que se trate, excepto en caso de un consentimiento explícito.
Artículo 44. Los registros escritos o electrónicos de los datos psicológicos, de las entrevistas y de los resultados de pruebas tienen que ser conservados, bajo la responsabilidad del psicólogo, en unas condiciones que  aseguren la confidencialidad.

 

Norma 6. De la investigación y la docencia

Artículo 45. Los profesionales de la psicología, en su ejercicio, tienen que contribuir al progreso de la psicología investigando de acuerdo con las exigencias del trabajo científico y donante a conocer los resultados mediante las publicaciones científicas y las actividades docentes.
Artículo 46. En las investigaciones que haga, el profesional de la psicología tiene que obtener el consentimiento informado de los participantes o, si no es posible, de sus representantes legales, a los cuales tiene que haber informado previamente de los aspectos siguientes: (1) el propósito de la investigación, la duración prevista y los procedimientos; (2) el derecho a negarse a participar en la investigación y a retirarse un golpe iniciada; (3) las consecuencias, si hay, de la retirada; (4) los riesgos, las molestias o los efectos adversos posibles de la participación; (5) los beneficios potenciales de la investigación; (6) los límites de la confidencialidad; (7) la persona que los puede resolver dudas de la investigación.
Artículo 47. Si la investigación requiere ocultar los objetivos a los participantes, el profesional de la psicología se tiene que asegurar de no causar ningún daño a los participantes y de explicarlos la necesidad del diseño tan pronto como sea posible o al acabar la investigación.
Artículo 48. Los profesionales de la psicología que investiguen mediante la experimentación con animales  tienen que tener en cuenta los derechos y tienen que considerar las previsiones legales según la legislación correspondiente. Siempre que sea posible, se tiene que recurrir a procedimientos alternativos a los que causen dolor, estrés o privación a los animales.
Artículo 49. En el ejercicio de la docencia, los profesionales de la psicología tienen que velar porque en toda actividad (investigación, evaluación o intervención, entre otras) el estudiante cumpla los principios del código deontológico de la profesión.

 

Norma 7. De la publicidad y los medios de comunicación

Artículo 50. Si los psicólogos ofrecen consejos o emiten comentarios públicos en cualquier medio de comunicación, tienen que tomar precauciones para asegurarse que las declaraciones sean fundamentadas científicamente y que no vulneren las normas del código deontológico.
Artículo 51. En caso de asesoramiento o de campañas publicitarias comerciales, políticas o similares, el psicólogo tiene que velar por el respecto a la persona y a los grupos.
Artículo 52. La publicidad de los servicios que ofrece el psicólogo tiene que ser veraz y objetiva, y no tiene que generar falsas expectativas. El psicólogo está obligado a identificarse y a acreditar su competencia con la titulación necesaria para el ejercicio profesional.
Artículo 53. Si el psicólogo presta su nombre, su prestigio o su imagen con un fin publicitario, lo tiene que hacer sin detrimento del prestigio de la profesión.

 

Norma 8. De los honorarios y la remuneración

Artículo 54. En el ejercicio libre de la profesión, el psicólogo tiene que informar previamente el cliente de la cuantía del suyos honorarios por los actos profesionales.
Artículo 55. El psicólogo, excepcionalmente, puede prestar servicios gratuitos de evaluación y de intervención a clientes que no los pueden pagar y  tienen una necesidad manifiesta.
Artículo 56. La percepción y la retribución de honorarios no dependen del éxito del tratamiento o de un resultado determinado de la actuación del psicólogo.

 

Norma 9. De las garantías procesales

Artículo 57. La Comisión Deontológica, creada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, tiene que velar por la interpretación y aplicación del código deontológico. El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña lo tiene que difundir entre todos los profesionales y en el conjunto de instituciones sociales. Tiene que procurar, así mismo, que los principios que se  exponen sean estudiados por todos los alumnos de psicología a las universidades.
Artículo 58. Las infracciones de las normas del código deontológico en el ejercicio de la profesión tienen que ser denunciadas a la Comisión Deontológica. El expediente tiene que tramitarse bajo los principios de audiencia, contradicción y reserva, y se tiene que concluir con una propuesta de resolución de la Comisión. La Junta de Gobierno, un golpe escuchado el interesado, tiene que adoptar la resolución procedente, según la cual tiene que acordar el sobreseimiento o la imposición de la sanción disciplinaria que corresponda en conformidad con los estatutos y la normativa vigente en aquel momento.
Artículo 59. El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña tiene que garantizar la defensa de los colegiados que sean atacados o amenazados habiendo llevado a cabo legítimamente actas profesionales dentro del marco de derechos y deberes del código deontológico, y tiene que defender, particularmente, la confidencialidad, la dignidad y la independencia del psicólogo.

Norma 10. De las consideraciones finales

Artículo 60. Si un psicólogo tiene un conflicto de normas adversas, incompatibles, sean legales o bien del código deontológico, que entren en col-lisió en un caso concreto, lo tiene que resolver según su conciencia y  tiene que informar las diferentes partes interesadas y la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña.

Artículo 61. Dado que representan un compromiso formal de las instituciones colegiales y de la profesión con la sociedad catalana, el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña tiene que mirar que las normas del código deontológico formen parte del ordenamiento jurídico garantizado por los poderes públicos a fin de que la sociedad misma las valore como esenciales para el ejercicio de una profesión de una gran trascendencia humana y social.

 

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